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Una vacuna no resolvería la crisis, pero facilitaría el resultado

Philippe Waechter - 13:19 - 13/11/2020
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    Foto: Reuters

    La posibilidad de una vacuna efectiva contra el coronavirus reduce la incertidumbre acerca de la duración de la crisis sanitaria. La economía puede regresar a la normalidad en un tiempo finito. Esto sería un cambio radical porque la política económica podría recuperar su efectividad, ya que los hogares y negocios ya no tendrían razón para mantener su postura de esperar y ver.

    No obstante, la crisis ha sacado a la luz y acelerado los cambios estructurales que van a conformar la economía del mañana. Estas disrupciones van a persistir, reduciendo la rapidez del ajuste de la economía.

    Una vacuna capaz de ser efectiva en 90% de los casos podría ser desarrollada por la subsidiaria alemana BioNTech del laboratorio estadounidense Pfizer.

    Esta vacuna se encuentra en una fase de ensayos a gran escala, por lo que su uso puede ser validado rápidamente, en las próximas semanas, por las autoridades sanitarias en Estados Unidos, Europa y otras regiones.

    El propósito es obtener una rápida certificación para que la vacuna pueda producirse a gran escala. Europa finaliza la compra de 300 millones de dosis y Estados Unidos ha comprado 100 millones de dosis con opción a aumentarla en 500 millones de dosis.

    Se necesitan dos dosis por paciente, por lo que es preciso dividir los números por dos para contar con la cantidad de aquellos inmunizados. Pfizer ha indicado que podría manufacturar 1.3 mil millones de dosis en 2021, el número necesario para inmunizar a 650 millones de personas. El laboratorio podría manufacturar 50 millones en 2020.

    La técnica usada para esta vacuna es original y hace posible manufacturarla muy rápido a una muy gran escala. No es necesario "criar" virus para poder inocularlos posteriormente como es generalmente el caso con la influenza, la polio o el sarampión.

    En el caso de la nueva vacuna, esto podría involucrar inocular hilos de instrucciones genéticas para mandar la señal a las células sobre qué manufacturar con el fin de poder contener el virus (el llamado método del mensajero de RNA).

    El principio es el mismo que en una vacuna clásica para la cual se deberá entrenar al sistema inmune para reconocer un virus (de ahí la ventaja de inocular virus en vacunas), haciéndolo desarrollar sus defensas preventivas con el fin de neutralizar al virus real cuando haya infectado al cuerpo.

    El método aquí es el mismo excepto que no se trata de un virus, ni siquiera atenuado, el cual es inoculado, sino de hilos de instrucciones genéticas que permitirán a las células para desarrollar defensas preventivas.

    Es entonces necesario definir la característica del virus a buscar para que el sistema inmune lo localice. En el caso del covid-19, sería una réplica específica en la forma del virus.

    Quedan tres preguntas, al menos:

    - La primera es la duración de la activación de estos mecanismos genéticos, porque la señal enviada a las células podría tener solamente una esperanza de vida limitada.

    - La segunda es la efectividad de acuerdo con la edad del paciente. Parecería que los datos no están disponibles todavía. Podemos imaginar diferentes grados de efectividad de acuerdo con la edad.

    - La tercera cuestión es si podemos manufacturar vacunas muy rápido por la tecnología desarrollada, ¿Será la aceptación a gran escala espontánea? No hay certeza, las encuestas llevadas a cabo sugieren una renuencia de la población. Dependiendo del país, e independientemente de la técnica usada, la tasa de aceptación está en un rango del 62% a 90% dependiendo del país. La muy particular forma de la vacuna, hileras de instrucciones genéticas, podría incrementar la renuencia y reducir la aceptación del remedio.

    ¿Cuál sería el impacto en la crisis económica?

    Contar con una vacuna significa tener la posibilidad de terminar la crisis en un momento determinado. Hasta ahora, todos hemos presenciado el desarrollo de esta crisis al tratar de limitar sus consecuencias.

    La contención, el teletrabajo, las barreras o el paro del transporte aéreo son todos métodos cuyo objetivo es limitar la propagación del virus en tanto se comprueba ya sea la inmunidad colectiva o se erradica el virus, o se cuenta con una vacuna.

    Los diferentes rebrotes sugieren que la forma de la crisis sanitaria no fue bien entendida. Como resultado, su duración podría prolongarse, mucho más de lo que cualquiera se imagina.

    Mientras no se entienda como terminar con la crisis, por falta de información precisa, el desempeño económico se verá restringido.

    El impacto en la macroeconomía es por tanto significativo. Esto resulta en conductas de ahorro que van más allá de la norma por parte de los hogares, según lo que observamos, y que por tanto limita la demanda hacia las empresas.

    Estas a su vez, son renuentes a invertir y renovar su capital físico. En efecto, si la crisis dura y la demanda es débil, ¿Cuál es el propósito de invertir? Invertir hoy si la crisis se extiende con el tiempo, pierde efectividad.

    Por lo tanto, existe el riesgo de una contracción en la actividad con el tiempo y limitar su capacidad de recuperación a futuro.

    La existencia de una vacuna haría posible concebir que esta crisis terminaría en un momento definido. A partir de esto, todo podría cambiar. Las políticas económicas saben cómo manejar este tipo de situación al relanzar la actividad. Calmar a los hogares reduciría su nivel de ahorro y las empresas reanudarían la inversión.

    Sin embargo, incluso con la existencia de una vacuna, la economía probablemente no revertiría sus tendencias pasadas.

    En 8 meses, sectores de la actividad se han debilitado, algunos nunca volverán a su desempeño pre-crisis, mientras que otros sectores han avanzado. Estas situaciones contradictorias deberán combinarse. Esta reasignación de recursos está en el modelo de gestión de la crisis actual y es una fuente de su persistencia ya que es necesaria para alterar la función productiva de la economía.

    En caso de una vacuna, el proceso podría ser más breve y la capacidad de respuesta de la economía, mayor. Esto sería una muy buena noticia.

    *Philippe Waechter es director de investigación económica de Ostrum Asset Management, filial de Natixis IM.


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