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Conmigo o en mi contra

Abraham Vergara - 11:54 - 28/09/2020
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    Foto: Comunicación Social

    El encargado de la actual administración ha perdido año y medio en la implementación de lo que él llama "economía moral", con sus pocos o nulos conocimientos en materia económica y el desprecio hacia los que sí los tienen, os postulados son el apoyo masivo hacia los más necesitados, el ataque frontal a la corrupción, una austeridad desmedida, el buscar la independencia energética a través de combustibles fósiles y la generación de proyectos faraónicos; está trazando el camino hacia la pérdida del sexenio y el retroceso de lo poco que se había conseguido, la idea de lo moral se aplaude pero lo importante son los resultados, al momento los peores de los últimos cuatro presidentes.

    La terquedad en su implementación y la doble moral tan común en la 4T han destrozado conceptos básicos que por décadas se han estudiado en la ciencia económica, se han desdeñado con gran facilidad, no es neoliberalismo, se hace referencia a fundamentos que han apoyado el crecimiento y desarrollo de países, incluyendo el nuestro, claro que se puede aportar, se puede sumar y añadir, pero lo que no se puede es borrar e ignorar lo que ha funcionado en mayor o menor medida, la obstinación presidencial de creer estar inventando la panacea económica es la ruta hacia la creación del mayor número de pobres en las últimas décadas.

    Lealtad ciega

    El presidente goza al no ser criticado y a través de su sonrisa cínica denota que disfruta estar en medio de un medio ambiente donde prevalece la amenaza y la confrontación, no pasa ni una semana sin inventarse a un nuevo adversario, exige lealtad ciega en todos los niveles de su administración de lo contrario el funcionario que esté en su contra ya sabe dónde se encuentra la puerta.

    Cree ser el poseedor de la verdad absoluta y ya sea porque tienen aspiraciones personales o por seguir comiendo del Estado sus fieles colaboradores guardan silencio, los pocos que han hecho notar su libre pensamiento y palabra dejan de tener peso y se ven obligados a tomar el camino de la retirada, algunos por dignidad, otros por decepción, el ejemplo más reciente Jaime Cárdenas que en el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (Indep) se cansó de avisar de la corrupción interna, el presidente simplemente le dijo adiós tachándolo de desleal con México.

    Para tener la gracia del señor totalmente Palacio se tiene que guardar silencio ante la ineficiencia e ineptitud en la toma de decisiones, si se abre la boca es para enaltecerlo o para continuar con su discurso de todo está bajo control, que son los conservadores, neoliberales, intelectuales orgánicos, académicos ignorantes o hasta esa sociedad que no quiere que se acabe la corrupción, los que no ven que México desde el día uno tiene a la pandemia controlada y que el crecimiento económico es toda una realidad; todos son culpables menos al que se le paga mes a mes para que los mexicanos tengan menos inseguridad y mayores oportunidades, ya sea para salir de la pobreza o para hacerse de un patrimonio digno que incluya más de un par de zapatos.

    La oposición y los empresarios prefieren callar, salvo honrosas excepciones, se encuentran sometidos a los intereses presidenciales, aparentemente creando estrategias para ocupar más y mejores posiciones, lo que se les olvida es que la gente requiere de acciones inmediatas, que la economía no soportará el sendero moral, que hay que salvar en este momento a la pequeña y mediana empresa y que se requiere de generación de plazas laborales hoy no mañana.

    Alfonso Romo, el gran consejero de Andrés Manuel, o está cavando su tumba o está dando un mensaje directo del presidente, lo segundo puede ser una ilusión, ahora declara fuerte y claro que la iniciativa privada se debe sumar al esfuerzo del gobierno para sacar a México de la crisis, reconoce que no cuentan con los recursos suficientes para hacerlo solos, claro que no tienen recursos los han malgastado en una línea obtusa y sin razón; declaran que serán promotores de la inversión otorgando certidumbre jurídica, normativa y física, solo lo creen aquellos empresarios aplaudidores, aquellos que por años no volteaban la cara hacia las clases más desprotegidas y que en la actualidad han convertido, en la mayoría de los casos, su discurso en una bandera de generación de utilidades.

    Se requiere de todos los emprendedores y empresarios del país, no sólo de los conversos interesados, sino de aquellos olvidados durante esta pandemia, esos micros, pequeños y medianos empresarios que todos los días se levantan y abren sus negocios con toda la esperanza de tener un gran día, en manos del gobierno está la oportunidad de generar con acciones un ambiente de certidumbre que atraiga a la inversión nacional y extranjera.

    La vergüenza internacional

    Esa certidumbre se construye con hechos no con palabras, la desgracia es que el presidente desaprovecha una a una las ocasiones para generarla, la más reciente el foro en el 75 Aniversario de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), inmejorable oportunidad para trasmitir un mensaje serio, de altura y de atracción de inversión, prefirió dar uno largo y tedioso, en comparación de la mayoría de sus pares que con mensajes cortos y directos se pronuncian preocupados por temas de derechos humanos y posturas comerciales; el presidente de México decidió hacer su acostumbrado espectáculo mañanero, con una sola aparición ha superado y con creces lo hecho a nivel internacional por Vicente Fox.

    Nadie se atrevió a decirle que la corbata y camisa estaban desalineadas, que no era la imagen del primer mandatario de una de las quince economías más importantes del mundo, el goza de esa imagen desalineada, peor aún fue no atreverse a orientar su discurso, no tuvieron el valor de guiarlo, él en su "grandeza" decidió hablar sobre el ridículo que hizo con el tema del avión presidencial y dar una de sus acostumbradas lecciones de historia alzando la imagen de un fascista y dictador.

    Seguramente la mayor de las vergüenzas se la llevó el representante de México ante la ONU, no imagino que una persona inteligente, intelectual y académico como lo es Juan Ramón de la Fuente no haya sentido vergüenza al escuchar el discurso de Andrés Manuel fuera de contexto, miope, sin sentido, desconectado del mundo y tan poco representativo de la dignidad de una nación, la recreación de una mañanera cualquiera con audiencia del más alto nivel internacional.

    Es imposible tomar con seriedad a un personaje que se comporta de esta manera, por lo que la generación de certidumbre para los inversionistas es mera ilusión, seguramente y desafortunadamente una vez más México volvió a ser el hazmerreír mundial, esta administración cuando parece que llegó a su tope de la vergüenza se supera, no olvidemos la reunión y participación en la OPEP.

    Con estas actitudes Andrés Manuel no representa a esta gran nación, se representa a él mismo, no cabe duda que el principal adversario de AMLO es AMLO.

    * Es consultor de negocios, especializado en Finanzas y académico en universidades de prestigio. Twitter @Aivc2


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