elEconomista.es
Mexico
Últimas noticias
47.941,88
-0,40%
18,5553
-0,46%
58,81
+0,44%
1.288,25
-0,22%

Reducir la tasa de homicidios en EU es una tarea del gobierno

Bloomberg - 11:20 - 14/03/2017
0 comentarios
  • La respuesta podría hallarse en Nueva York y en Los Ángeles

Fuente: Bloomberg

El presidente estadounidense, Donald Trump, habla mucho de tasas de homicidio. Se equivoca al decir que los homicidios están en el nivel más alto en 47 años; en realidad, el porcentaje nacional está cerca de los bajos niveles récord de 2014. En los dos últimos años, sin embargo, la proporción ha empezado a aumentar. Ha encabezado el aumento un grupo de ciudades -Baltimore, Chicago, St. Louis, Milwaukee, Birmingham, Alabama y Memphis, Tennessee- en las cuales el homicidio se encuentra cerca de altos niveles récord. En St. Louis la proporción es ahora de más de 60 por cada 100,000 personas, el doble que en un país tan violento como Sudáfrica.

Si esa tendencia persiste, Estados Unidos estará en problemas. Es algo cuyo desarrollo debe impedirse. ¿Pero cómo? La mayor parte de quienes estudian la marcada caída de la delincuencia de la década de 1990 no tiene una idea firme respecto de sus causas. Es probable que el encarcelamiento masivo haya tenido un efecto relativamente escaso, y también que fuera incorrecta la teoría de que la legalización del aborto era una de las causas de la declinación, posición que hizo famosa el libro "Freakeconomics". Una tercera explicación se relaciona con el auge y la caída de la epidemia de drogas, que alimentan la violencia entre pandillas y otros vendedores de narcóticos. Una cuarta idea es que la menor contaminación por plomo redujo las tendencias violentas.

La respuesta podría hallarse en Nueva York y en Los Ángeles, dos grandes ciudades que alguna vez fueron famosas por su elevado porcentaje de delincuencia pero que ahora se cuentan entre las más seguras del país. Algunos lo atribuyen a la llamada estrategia de represión conocida como 'ventanas rotas', por la cual la policía apunta a delitos menores para crear una atmósfera de orden público. Otros piensan que la causa fue la eliminación de la venta de droga en las calles.

Las explicaciones son infinitas, pero quiero sugerir una que es objeto de poca atención. Se trata de la teoría del leviatán de la violencia, tal como la popularizó el psicólogo Steve Pinker en su libro de 2011 "The Better Angels of Our Nature: Why Violence Has Declined".

La palabra leviatán se remonta al libro del filósofo del siglo XVII Thomas Hobbes que llevaba ese título y que sostenía que el monopolio gubernamental del uso legítimo de la fuerza es necesario para pacificar una naturaleza de por sí violenta. Pinker agrega elementos de la psicología moderna y de la teoría del juego para articular un relato en el cual la violencia es resultado de un mal equilibrio consecuencia de la ausencia de un buen gobierno.

Pinker sostiene que en una sociedad anárquica cada uno tiene que defenderse y defender a su familia. La única forma de desalentar ataques es hacerse una fama de agresividad y disposición a recurrir a la violencia. Eso sólo puede hacerse si se ejerce violencia sobre otros: un grupo de sujetos recios que se dedica a atacar y dar muerte a otros a los efectos de dar muestras de su brutalidad para evitar ser objeto de ataques oportunistas y proteger a familiares y amigos. Pero esa violencia preventiva no hace más que agravar la peligrosidad social general, dado que obliga a otros a reaccionar de la misma forma y se establece así un equilibrio en el cual todos son violentos.

Según Pinker, el gobierno puede romper ese ciclo. Al proteger a la gente de ataques, la policía y la justicia permiten que los ciudadanos normales dejen de ejercer una violencia preventiva, lo cual deriva en una declinación de la violencia. El mal equilibrio de la anarquía cede paso a un buen equilibrio en el cual la gente es pacífica y el gobierno no tiene que desarrollar una fuerte tarea policial.

Esa teoría se inscribe en nuestra experiencia anecdótica de las personas violentas. Por lo general, los gánsteres están obsesionados por la reputación y el respeto. La cultura del honor es un fenómeno consolidado en la literatura psicológica. Lejos de ser los súper depredadores sobre los cuales alguna vez advirtió Hillary Clinton, la mayoría de las personas violentas tienden a la súper defensa: hombres jóvenes que luchan en vano por rodearse de una esfera de seguridad en un mundo de anarquía pero que simplemente terminan por contribuir a esa anarquía.

Esa teoría podría explicar por qué el homicidio -pero no los delitos contra la propiedad- ha aumentado en los últimos dos años. Una serie de publicitadas muertes a manos de la policía ha recorrido las redes sociales y las noticias a partir del caso de Michael Brown en Ferguson, Missouri, en 2014. Esas muertes, que muchos atribuyen a racismo policial, probablemente hayan socavado la confianza en la policía por parte de la comunidad negra, sobre todo en las ciudades donde ocurrieron esas muertes. Las muertes a manos de la policía han derivado en menos llamadas al 911 en los vecindarios de mayoría negra. Después de todo, ¿para qué llamar a la policía si tal vez se limite a acribillar a un espectador inocente o hasta a la persona que llamó?

También hay pruebas circunstanciales de que algunos policías se esfuerzan menos por resolver los homicidios cuando las víctimas son negras.

La implicación es clara en lo relativo a las políticas. Los departamentos de policía de ciudades como St. Louis y Baltimore, donde hay elevados porcentajes de homicidio, deben esforzarse más por proteger de la violencia a la población vulnerable, en especial a las personas negras. Estrategias comunitarias por las cuales la policía tratara de integrarse a la comunidad local probablemente serían útiles. Habría que expandir programas como la Operación Cese del Fuego, que trata de detectar y proteger a posibles víctimas antes de que se las ataque. Las ciudades deben contratar más detectives para resolver los casos de homicidio, especialmente en los vecindarios pobres y negros. Además, las fuerzas policiales involucradas en muertes publicitadas de ciudadanos negros deben hacer sinceros esfuerzos por demostrarle a la comunidad que no abrazan actitudes racistas, además de llevar a los oficiales culpables ante la justicia.

Si Estados Unidos quiere frenar el aumento de los homicidios, tendrá que apostar a la actividad y la inteligencia. Convencer a la población de que el gobierno está para protegerla y no para perseguirla es un buen comienzo.

Contenido patrocinado
Otras noticias

Comentarios 0

Flash de noticias México

Entérate

www.economiahoy.mx
2017-11-22 17:55:46

¿Para qué alcanza el aumento de 8 pesos al salario mínimo?

Los poco más de ocho pesos más que los mexicanos ganarán son insuficientes para comprar un kilo de tortilla y es la mitad de lo que cuesta un litro de gasolina.



Economíahoy.mx

Suscríbase al Resumen Diario

Síguenos en twitter
Síguenos en Facebook

Más leidas

eAm
Colombia
Mexico
Chile
Argentina
Peru
Primer ministro haitiano forma un gobierno sin experiencia política
¿Quién gana y quién pierde con la reforma sanitaria de Trump?