Presidente de Argentina, una profesión de alto riesgo judicial

Víctor Ventura - 7:48 - 28/02/2016
3 comentarios
  • Desde la recuperación de la democracia, casi todos los presidentes han acabado ante la justicia.

cristina-fernanez-kirchner-axel-kicillof-getty-635x300.jpgLa expresidenta argentina Cristina Fernández habla con el exministro de Economía Axel Kicillof. Foto: Getty.

Uno de los trabajos mundiales con mayor riesgo de acabar ante la justicia es el de presidente o ministro en el Gobierno de Argentina. Desde el expresidente Carlos Menem, condenado a once años de cárcel, hasta las 214 denuncias acumuladas por el actual, Mauricio Macri, no hay mandatario que haya evitado la investigación de la justicia al abandonar el poder. En Argentina es tradición denunciar a cualquier figura política por cualquier motivo mínimamente relevante -el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner llegó a tener 745 investigaciones pendientes-, aunque la lista de altos miembros del Ejecutivo que vieron esas pequeñas denuncias convertirse en grandes casos es muy alta.

Precisamente esta semana la expresidenta añadió a su casillero una acusación de "defraudación al Estado", por la venta de dólares de las reservas del Banco Central, que añade a sus múltiples indagatorias por blanqueo de capitales, evasión e incluso encubrimiento de un atentado terrorista acumuladas durante sus ocho años en el cargo.

El juez Claudio Bonadio la investiga por provocar supuestas pérdidas de hasta 29.000 millones de dólares al Estado argentino mediante las ventas de divisas a futuro que acordó el Banco Central durante los últimos meses de su mandato. Estas operaciones se firmaron a precios mucho más bajos que el valor al que subió el dólar tras la llegada del nuevo Gobierno de Macri al poder. La justicia sospecha que esos precios fueron tan bajos que incluso podrían pasar la línea de la mera incompetencia económica y entrar en el territorio del delito. Junto a ella, están investigados su último ministro de Economía, Axel Kicillof, y el expresidente del Banco Central, Alejandro Vanoli.

Terrorismo y blanqueo

Pero sus polémicas no quedan ahí. El más siniestro, sin duda, es el "Caso Nisman". Lo que empezó en una acusación contra el Gobierno por el supuesto encubrimiento de varios sospechosos iraníes acusados por un atentado terrorista contra la asociación mutual judía AMIA en 1994 acabó convertido en algo mucho más sórdido en enero de 2015. Primero, por la imputación de la presidenta que el fiscal encargado del caso, Alberto Nisman, iba a pedir al Congreso argentino. Y segundo, por la muerte del propio fiscal el día antes de presentar su acusación contra Fernández, en lo que parecía un suicido. El Fiscal General de la cámara del crimen, Ricardo Sáenz, calificó esta semana de "asesinato" su muerte, y ha pedido que la Cámara Federal se haga cargo del caso. Además, Fernández y su último ministro de Exteriores, Héctor Timerman, acabaron imputados igualmente por el encubrimiento del atentado.

Por otro lado, Fernández lleva años envuelta en el "Caso Hotesur", en el que se investiga un supuesto blanqueo de capitales a través de los hoteles que la exmandataria posee en su provincia natal, Santa Cruz. Según las denuncias, su presunto testaferro, Lázaro Báez, alquilaba a menudo todas las habitaciones sin usarlas, pagando con millones de dólares. Ese dinero presuntamente lo ocultaban en habitaciones secretas en sus casas, en efectivo.

Pero el miembro de su Gabinete que más casos acumula es su vicepresidente Amado Boudou, que llegó a ser el primer presidente en funciones procesado de la historia del país, durante la baja de Fernández por un coágulo cerebral. Boudou está esperando juicio por el "Caso Ciccone", que investiga la compra de una imprenta de billetes quebrada durante su etapa como ministro de Economía. Según el juez, el político usó su poder para evitar la disolución de la empresa por quiebra y, en su lugar, ofrecer a sus dueños venderla a precio de remate a un supuesto testaferro del propio Boudou. Pero sus problemas incluyen asuntos mucho más prosaicos, como la compra de un coche con papeles falsificados o la autorización de un plan de viviendas que nunca llegó a concluirse.

Más suerte ha tenido el sucesor de Fernández, Macri, que estuvo imputado cinco años por "asociación ilícita para espiar a particulares", por unas supuestas escuchas telefónicas que ordenó durante su etapa como alcalde de la Ciudad de Buenos Aires. Los cargos fueron sobreseídos el pasado diciembre, con su llegada a la presidencia, pero aún penden sobre él un batallón de denuncias por supuestos delitos como "estafa y asociación ilícita", "abuso de autoridad y violación de deberes de funcionario público", "enriquecimiento ilícito", "falsificación de documentos públicos" y "amenazas y abandono de personas".

Menem, a prisión

Por ahora, el único alto mandatario que ha sido condenado a prisión es el expresidente Carlos Menem (1989-1999), que debe cumplir 11 años de cárcel por dos delitos distintos: tráfico de armas ilegales a Croacia y Ecuador, un asunto que tardó más de una década en juzgarse, y por el cobro de sobresueldos irregulares. Junto a él corrieron la misma suerte sus ministros de Economía, Domingo Cavallo, Defensa, Oscar Camillión, y Justicia, Raúl Granillo.

Su ministro de Planificación, Ricardo Jaime, también acabó en la cárcel, aunque por otros motivos: hasta la fecha, ha sido condenado por el descarrilamiento de un tren en la estación de Once en 2012, en la capital, que acabó con 51 muertos, además de fraude y corrupción. Aún tiene una treintena de causas pendientes.

Hasta ahora, el mejor parado ha sido Fernando de la Rúa, el presidente que desencadenó el "corralito" en el año 2001. Sus diversas acusaciones, por su responsabilidad en la represión de las protestas aquellos días y por supuestos sobornos a senadores, quedaron todas sobreseídas. Al menos, un alivio para el único mandatario reciente que no pudo abandonar la Casa Rosada por la puerta, sino que tuvo que huir en helicóptero.

Aunque el único presidente en las últimas décadas que jamás tuvo un escándalo a su nombre fue Néstor Kirchner (2003-2007), esposo de Fernández, que falleció por un cáncer durante el primer mandato de su mujer, en 2010. En la herencia, todas las causas judiciales se las acabó llevando ella.

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Comentarios 3

1
gringosario
29-02-2016 / 00:05
Puntuación 4   A Favor   En Contra

Pues ahi parece que le hechan huevos.Deverian tomar el ejemplo aqui en Europa donde todo politico roba y solo son juzgados cuatro de los cuales ninguno queda adentro y mucho menos devuelve lo robado

2
pepitogrillo123
29-02-2016 / 14:09
Puntuación 3   A Favor   En Contra

Cristina Fernández a la cárcel , por asesina de fiscales.

3
martin
29-02-2016 / 14:36
Puntuación -1   A Favor   En Contra

Infarto agudo de miocardio,no Cancer....¨"Aunque el único presidente en las últimas décadas que jamás tuvo un escándalo a su nombre fue Néstor Kirchner (2003-2007), esposo de Fernández, que falleció por un cáncer durante el primer mandato de su mujer, en 2010".

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