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La industria del acero y el gobierno se alían para "frenar la invasión china"

África Semprún - 23:38 - 30/09/2015
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  • El gigante asiático ha disparado sus exportaciones un 26% con precios por debajo del mercado para compensar la caída de su demanda a raíz de la desaceleración de su economía

  • El sector y la Secretaria de Economía establecen acciones específicas para proteger a la industria local de las exportaciones asiáticas

Un trabajador chino en una fábrica de acero. Reuters
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La industria del acero tiene un enemigo común: China. La estrategia del Partido Comunista Chino de inundar los mercados internacionales con su acero a bajo precio se ha convertido en una gran amenaza para Deacero, Altos Hornos de México (Ahmsa), Tenaris o Ternium que, tras varias amenazas de cierres de hornos y minas, despidos masivos y muchas horas de negociaciones, han conseguido formar un frente común con el Gobierno Federal para "frenar la invasión china", tal y como aseguró ayer Guillermo Vogel, presidente de Canacero, la patronal de las acereras mexicanas.

Y es que, las firmas privadas están trabajando codo con codo con la Secretaria de Energía y de Hacienda para establecer una hoja de ruta con la que frenar las importaciones de acero chino con precio desleal o dumping (subvencionado) y, así, evitar que "que la cadena de valor de la industria quede cautiva de la industria china", sentenció Vogel. El primer paso ha sido la implantación de un arancel temporal del 15 por ciento a las importaciones de los países con los que no se ha firmado un tratado de libre comercio, como China, Corea, Japón, india o Brasil. Esta es una medida temporal a la que siguen una serie de iniciativas con las que buscan evitar el fraude aduanero, las triangulaciones y el contrabando, así como unas cuotas compensatorias más estrictas y unos aranceles más altos y sostenidos en el tiempo, en línea con la medida tomada por Turquía que los elevó al 30 por ciento ante la entrada masiva de acero chino a precio de dumping en sus fronteras.

Medidas más agresivas

La capacidad de los productores chinos para adaptarse a las limitaciones internacionales y seguir aumentando sus exportaciones a doble dígito ha quedado patente. Por ejemplo, se quitaron las subvenciones al boro y, aún así, las ventas al exterior subieron un 41 por ciento en el primer trimestre del año. Y es que, la industria del gigante asiático ha demostrado tener una gran facilidad para cambia la fórmula de sus productos, utilizar terceros países para reexportar su mercancía o tirar del contrabando con el fin de sortear las barreras internacionales ha hecho que las cuotas compensatorias y las medidas restrictivas que están en vigor se queden obsoletas, lo que obliga a la industria y al gobierno a ser mucho más agresivos a la hora de frenar la entrada de productos acereros del gigante asiático.

En este punto, Jorge Guajardo, que fue embajador de México en China entre 2007 y 2013, advirtió que el objetivo del Partido Comunista Chino era colocar en el mercado internacional la sobreproducción de sus fábricas de acero a bajos precios con el fin de evitar el cierre de las empresas paraestatales y los despidos masivos. "China no representa una oportunidad para México. Representa una amenaza real y hay que enfrentarla juntos, industria y Gobierno. El necesario poner un alto a estas prácticas depredadoras", aseguró Guajardo durante el IV Congreso de la Cancero.

La industria lleva desde mayo luchando públicamente para que el gobierno tome medidas con las que frenar la invasión del acero chino, pero en un primer momento se encontraron la negativa de la secretaria de Economía, que alegó que tenía que velar por el bien común y no podría arriesgarse a lastrar otros sectores tan importantes como el de autopartes y automóviles. Tras varios meses de escalada de tensión, aumento de la desaceleración china y la devaluación del yuan, que agrava el panorama, la Concamin, que defiende los intereses globales de todas industrias, se empezó a acercar a la Canacero.

La Concamin vio como la situación del acero empezaba afectar a otros sectores y asociados. El rebote inmediato de las bajadas temerarias y la perdida de la industria era sobre el metal mecánico, lo que llevó a sentarse a negociar y apoyar la postura de las acereras. A su vez, la pérdida de empleos en ese sector también daña al consumo interno y puede lastrar la demanda.

Una amenaza a largo plazo

El sector siderúrgico chino es uno de los principales damnificados de la desaceleración de su economía y la transformación que el Ejecutivo está llevando a cabo para que el consumo interno, el de las familias chinas, gane peso en el PIB del país. En 2014 el consumo de acero en el gigante asiático cayó un 3.5 por ciento. Fue su primer descenso desde 1995. Según los datos facilitados por la Cancero el consumo aparente de acero en China cayó un 5.25 por ciento entre enero y julio de 2015 mientras que sus exportaciones al mundo crecieron en un 26.6 por ciento. Así, el dragón rojo ha pasado de vender fuera de su fronteras el 10 por ciento de su producción a colocar el 15 por ciento, lo que implica que cerrará 2015 con una exportación de 100 millones de toneladas de acero, más que todos los demás países juntos. Tras la necesidad del Partido Comunista Chino de aumentar de forma "agresiva" su penetración en todos los mercados se encuentra una gran capacidad de producción instalada fruto de los años de bonanza en los crecía a más del 10 por ciento gracias a las exportaciones y a la inversión en infraestructuras.

Ahora, la construcción ha caído pero no la producción de acero ni el incremento de la capacidad instalada, por lo que la amenaza de China es a largo plazo. No en vano, el gigante asiático busca duplicar sus exportaciones en el corto plazo y no se plantea cerrar fábricas pese a que las empresas paraestatales empiezan a perder dinero. Entre 2004 y 2014, China ha pasado de producir el 272.38 millones de toneladas al año, el 25.6 por ciento del total, a generar 822.51 toneladas de acero al año, representando el 49.9 por ciento de la producción total.

Pero, lejos de querer reducir su producción, el gigante asiático, que ya tiene una capacidad de producción de 1,140 millones de toneladas, un 38.5 por ciento más que la demanda internacional de acero, tiene 13 proyectos nuevos en marcha, que agregarán 41 millones de toneladas, lo que llevará su capacidad de producción a 1181 millones de toneladas, según recoge el último informe de la OCDE. Así, para dar salida a todo ese producto sin eliminar empleos, el sector exporta sus productos cada vez a precios más bajos, por debajo de los costos de producción. Por ejemplo, la lámina Caliente que se exporta de China ha sufrido una caída de precios de septiembre del año pasado a septiembre de este año del 39 por ciento, tal y como denunció Vogel en su discurso de apertura del congreso de Canacero.

La política de bajos precios de China ha logrado que sus productos se hagan un hueco en el mercado mexicano. La demanda de acero ha crecido un 10 por ciento pero la producción nacional ha caído mientras que las importaciones provenientes del gigante asiático han crecido un 47 por ciento entre enero y julio. Entre enero y julio 2015, China exportó al mundo 56.4 millones de toneladas de acero laminado. De ese volumen, 5 millones de toneladas llegaron a América Latina, un 6 por ciento más que hace un año.

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