Seis claves de la deriva del gigante asiático

Les Échos - 7:16 - 9/01/2016
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  • El impacto del debilitamiento chino será limitado en España e indirecto, a través de América Latina

china2Foto: Archivo

¿Tan dramática es la situación que atraviesa China?

La situación es difícil. El crecimiento chino, cercano al 7 por ciento y el más bajo de los últimos 25 años, muestra signos de una evidente desaceleración. El Gobierno no lo niega y hace todo lo posible para manejar una complicada transición que comporte el aumento del consumo y del valor añadido y el descenso del número de exportaciones a bajo precio y de inversiones caras.

Sin embargo, ¿está la situación más deteriorada de lo que nos hace creer Pekín? En este país tan inmenso como opaco, nadie sabe casi nada, salvo los caciques del partido, por lo que es necesario saber descodificar las pocas palabras pronunciadas. Como explicación de la última bajada del yuan, el departamento encargado de establecer su cotización afirma que los fundamentos son buenos y que no hay motivos para proceder a la devaluación y de este modo estimular las exportaciones y estabilizar el crecimiento. Para pronunciarse sobre ello, los especialistas se basan en lo que obra en su poder, es decir en poca cosa: unas estadísticas oficiales dudosas y unos indicadores privados escasos como el de Markit, que da lugar a todo tipo de interpretaciones.

El último opus de diciembre no ha sido la excepción a la regla ni entre los optimistas, que han detectado en él el comienzo de una recuperación, ni entre los neutrales, para los que la recesión se estabiliza (¡!), ni tampoco entre los pesimistas, para los que las medidas de apoyo no han tenido ningún efecto.

Lo que es seguro es que, desconectada de la realidad, la Bolsa china no ofrece ninguna respuesta que ayude a comprender la situación.

¿De qué manera afectará al crecimiento económico global?

La deceleración de la economía china no es ni mucho menos la única causa de la debilidad del crecimiento mundial -el escaso aumento de la productividad o la existencia de unas deudas públicas y privadas todavía elevadas son otras causas- pero sí es una variante destacada para el año 2016.

Con el cambio de modelo por un mayor número de servicios y un mayor consumo, Pekín ha conseguido reducir la demanda de materias primas, lo que redunda tanto en la actividad de los países emergentes como en el comercio mundial, cuyo avance no había sido nunca tan bajo (2 por ciento en 2015). El FMI, al igual que el Banco Mundial o la OCDE, han revisado a la baja sus perspectivas de crecimiento mundial para este año (2,9 por ciento). "Para sobrevivir a 2016, es necesario que las incertidumbres geopolíticas no se agraven, que el dólar se mantenga bajo y que China se estabilice", comenta irónicamente Steen Jakobsen, economista jefe de Saxo Bank.

Peligran inversiones

A este último le preocupa el encarecimiento del coste del capital, que alcanzó su punto más bajo en julio de 2014. No tan solo puede comportar impagos y quiebras, sino también frenar la desaparición de un enorme déficit en inversiones, valorado en 3.000 billones en el mundo. ?La subida del dólar provocará una recesión mundial?, afirma el economista. En este contexto, China no será el país más perjudicado gracias a la internacionalización del yuan y a la puesta en marcha de la ruta de la seda, un vasto proyecto de infraestructuras en su zona de influencia geográfica.

¿Puede Asia resistir las fuertes turbulencias de China?

En las juntas generales del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial celebradas en el mes de octubre en Lima, todas las conversaciones se centraron en la cuestión china y en el impacto de su desaceleración en los países emergentes. ¡Lo nunca visto! También los vientos contrarios que soplan parecen tener el mismo origen chino.

Los países que dependen del gigante por las materias primas sufren esta desaceleración con mayor dureza que los demás. Puesto que, a semejanza de Australia, que es con mucho el primer país afectado - el 35 por ciento de sus exportaciones se dirige a China -, la desaceleración de la demanda china pesa forzosamente en la balanza comercial en término de volúmenes y precios. Un descenso del 2 por ciento del PIB chino reducirá el crecimiento de las exportaciones australianas en más del 1 por ciento, según la estimación de Standard&Poors. Sin que sirva de precedente, Indonesia se encuentra, por una vez, exactamente en la misma línea  que Australia.

Escapan de la tormenta

Los antiguos Dragones (Corea, Taiwán, Singapur y Hong Kong) así como Japón, parecen menos vulnerables a los sobresaltos chinos. Básicamente porqué su relación con el mercado chino está más centrada en los flujos de capitales que son, principalmente, inversiones destinadas a quedarse en China.

En el otro extremo de la escala de vulnerabilidad, la India es una figura casi excepcional. Su escasa exposición al frenazo de su vecino se explica por su escasa dependencia de las materias primas.

¿Deben modificar sus planes los grandes bancos centrales?

A los bancos centrales les toca ahora vigilar. "No se ha establecido con claridad que lo sucedido durante esta semana en China tenga implicaciones importantes para las infraestructuras de Estados Unidos pero, sin duda, lo vigilaremos de cerca", declaró el jueves Jeffrey Lacker, presidente de la Reserva Federal de Richmond.

La víspera, Stanley Fischer, vicepresidente de la FED, había recordado que la hipótesis de cuatro alzas de los tipos directores estadounidenses estaba siempre de actualidad. Y reconocía que si las consecuencias de la crisis china afectaban a una parte importante del mundo, podrían afectar a las futuras decisiones de la Reserva Federal. En todo caso, algunos analistas empiezan a dudar de una nueva vuelta de tuerca en marzo. Según el Banco Central Europeo, lo más inquietante es la caída continua del precio del petróleo, ya que este descenso contraría los planes del BCE que intenta, a todo coste, activar la inflación en la eurozona. Sobre todo porque en diciembre, la inflación solo había aumentado en un 0,2 por ciento según las cifras de Eurostat.

Una preocupación que ha expresado Peter Praet, su economista jefe, al recordar que la institución de Fráncfort estaba dispuesta a adoptar todas las medidas necesarias para restablecer la inflación al 2 por ciento. Este anuncio ha reactivado las especulaciones sobre un aumento del programa de compra de deuda pública de la eurozona. La coyuntura mundial actual no hace más que aumentar los decepcionantes resultados de la producción industrial y de los servicios y corrobora las dudas sobre una desaceleración económica.

¿Dónde se detendrá la caída en picado de los precios del crudo?

A los 40, 35, 33, e incluso los 32,20 dólares de la sesión del jueves: desde mediados de diciembre, los precios del petróleo han iniciado un largo deslizamiento que parece no tener fin. Hace tan solo dieciocho meses, el precio del Brent, la referencia del Mar del Norte, parecía estar perfectamente alineado en torno a los 110 dólares. Hoy está muy cerca del umbral de los 30 dólares, prácticamente cuatro veces menos.

Según Nomura, este límite podría ser superado en diez días. Goldman Sachs estimó hace unas semanas que el peligro de ver caer el oro negro a 20 dólares era cada vez más elevado. Debemos remontarnos a 2004 para encontrar unos precios tan bajos. Y todo ello sin tener en cuenta el efecto de la inflación.

Difícil hacer previsiones

Es difícil, por no decir imposible, prever cuándo se detendrá esta caída infernal, alimentada por unos comportamientos en absoluto racionales. En realidad, los fundamentos de los mercados petrolíferos no han cambiado. A diferencia de las crisis anteriores, esta está alimentada por un exceso de producción con relación al consumo mundial, de 1,5 a 2 millones de barriles al día (Mb/d).

Y todo ello, desde hace muchos meses, bajo el efecto del boom del petróleo de esquisto estadounidense. Este contexto explica que los precios no hayan cobrado impulso con la crisis política-diplomática entre Irán y Arabia Saudí.

En tiempos que podríamos denominar como "normales", estas tensiones, en una región que concentra el 30 por ciento de la producción mundial, habrían provocado un aumento del precio del barril. Por el contrario, el excedente no parece ser capaz de reducirse.

La desaceleración de la economía china influirá, sin lugar a dudas, en la demanda. Con el levantamiento de las sanciones, el petróleo iraní regresará paulatinamente a los mercados. Además, la producción estadounidense sigue, mientras, incrementándose (+17.000 b/d la semana pasada), aunque muchos analistas apostaban por un retroceso de las extracciones de petróleo de esquisto por no ser rentables a estos precios. Esto, sin lugar a dudas, acabará por llegar. Aunque en este momento no es posible determinar con exactitud cuando.

¿Está en peligro la recuperación de la economía española?

La economía de España está relativamente poco expuesta a los países emergentes, como es el caso de China. Solo el 1,1 por ciento de las exportaciones españolas de productos tiene a China por destino. En pocas palabras, las relaciones comerciales entre España y China no son demasiado estrechas. Esto hace que los economistas digan que una desaceleración, incluso importante,  de la economía china, no tendrá un efecto catastrófico en nuestra actividad.

Así, para España, el principal riesgo no proviene del canal comercial, sino de una importante caída de los mercados chinos que afectará a la confianza. Si el pánico bursátil en China se extiende a los mercados financieros del planeta, es posible que la confianza de los empresarios se vea afectada. Pero no es el escenario actualmente preferido por los economistas. Sobre todo porque la recesión china puede también tener efectos positivos. El precio de las materias primas, y en primer lugar del petróleo, está en descenso y España, país importador, se aprovecha de ello.

El economista socio de China Capital y profesor del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB) Javier Santacruz, explica que sobre España, el impacto de la situación del gigante asiático es indirecto, a través de dos vías: "Por un lado, Alemania en productos como los componentes de automóvil e industrias auxiliares y, por otro lado, a través de Latam (especialmente Brasil) donde las grandes empresas españolas tienen buena parte de sus intereses económicos". Precisamente por esto, apunta Santacruz, "el IBEX 35 es el índice más castigado de Europa, más allá de lo que pueda atribuirse a la incertidumbre política".

"España está bastante inmunizada respecto a la debilidad china mientras no se encarezca el petróleo", considera el profesor del CEF Juan Fernando Robles, quien asegura que el impactodel gigante asiático en la economía española se produce de forma indirecta, a través de Latinoamérica.

Por su parte, el profesor del IEB Miguel Ángel Bernal resta importancia a la influencia directa de China en estos momentos sobre la economía de nuestro país, más preocupado, en su opinión, por la situación  política tras el 20-D.

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